Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es clasificado como un trastorno de ansiedad, caracterizado por la presencia de obsesiones y compulsiones. Las obsesiones son contenidos cognitivos intrusivos, recurrentes y persistentes, que se manifiestan en forma de pensamientos, ideas, imágenes, impulsos o dudas. La persona los experimenta como inaceptables, extraños o sin sentido. Estas intrusiones generan un elevado malestar y van más allá de las simples preocupaciones cotidianas sobre el trabajo, las relaciones o la economía, aunque las personas las reconocen como productos de su mente.

La forma de expresión de las obsesiones es muy variada y puede incluir desde ideas de contaminación, impulsos de dañar a otros, dudas sobre la responsabilidad de un acto o imágenes sacrílegas.

La contrapartida de las obsesiones son las compulsiones o rituales. Se trata de actos mentales o conductuales de carácter deliberado y urgente, cuya función es neutralizar la ansiedad o las consecuencias temidas que suscitan las obsesiones; es decir, evitar, reducir la ansiedad experimentada o escapar de ella. Como ocurre con las obsesiones, los rituales pueden llegar a estar muy personalizados y adoptar diversas formas. Entre las compulsiones de carácter conductual más habituales encontramos el lavado de manos, comprobación, conteo y rutinas de repetición (ej. ir dos veces al armario, activar el interruptor y volver) o lentitud selectiva (ej. tarda horas en vestirse). Los rituales cognitivos incluyen rezo, repaso mental de actos o repetición mental de palabras, frases o números que proporcionan seguridad o reducen el malestar.

Obsesiones y compulsiones están relacionadas pero pueden producirse en una secuencia encadenada de intrusión-neutralización-intrusión en la que a veces es complicado diferenciarlas, así como establecer el inicio de la cadena. Por ejemplo, es posible que la compulsión aparezca previamente a la obsesión en un intento de preparación previa para cuando aparezca (ej. mirar el gas 9 veces al levantarse cada mañana antes de que aparezca la obsesión de peligro-duda), también es posible encontrar compulsiones sin obsesiones y obsesiones sin compulsiones.

Los avances en el estudio del trastorno obsesivo compulsivo ofrecen cada vez mejores opciones terapéuticas, entre ellas podemos destacar la terapia cognitivo conductual y la terapia farmacológica. En los casos en donde el bloqueo de la persona, derivado de su trastorno, no es muy elevado, puede contemplarse la terapia cognitiva la mejor alternativa. Si el malestar entorpece la capacidad de la persona para cambiar, entonces se hace recomendable un apoyo farmacológico. De este modo se consigue avanzar y alcanzar los objetivos de tranquilidad y estabilidad deseables para el paciente.

En Gabinete Psicológico Soriano, más que el tratamiento de obsesiones, nos queremos centrar en el tratamiento de las compulsiones. Cuando el tratamiento se centra especialmente en las compulsiones, el avance en psicoterapia es mayor y en menos tiempo. Este enfoque puede chocar, ya que el trastorno se define popularmente como trastorno obsesivo, o como tener manías, pero en realidad el problema se cronifica por las compulsiones.

4 febrero, 2014