Psicología de la Música

Que la música tiene efectos positivos para la mente nadie lo duda, que es una de las formas de arte más fáciles de utilizar y que es la expresión artística que más moviliza nuestro ser interior todos los sabemos, o alguno de vosotros ¿nunca a movido un pie siguiendo un ritmo pegajoso? ¿no habéis bailado nunca? ¿o quién no recordó algún momento especial escuchando aquella canción?

Son ya diversos los estudios que indican que la música puede tener efectos físicos y psicológicos no sólo en la personas, también en animales y plantas. Las investigaciones de los efectos de la música en el comportamiento, la inteligencia, el aprendizaje, la tolerancia al dolor y la salud han generado muchos descubrimientos interesantes…

 

MÚSICA, RATONES Y LOCURA

David Merril, un estudiante, diseñó un experimento para descubrir cómo la música afectaba la habilidad de los ratones para aprender cosas nuevas. Merril hizo que un grupo de ratones escucharan música clásica 24 horas al día y otro grupo escucharan heavy metal, entonces cronometró el tiempo que demoraban los ratones en correr a través de laberintos para ver si la música afectaba su velocidad de aprendizaje. Desafortunadamente, tuvo que acortar su primer experimento porque los ratones “metaleros” se mataron todos entre ellos. En un segundo experimento, los ratones que escucharon Mozart 10 horas al día mejoraron dramáticamente sus habilidades para resolver laberintos mientras que los ratones “metaleros” se volvieron peor resolviendo laberintos de lo que habían sido al comienzo del experimento.

 

MÚSICA, INTELIGENCIA Y APRENDIZAJE

De acuerdo a la Asociación de Ciencias Psicológicas, los resultados de los tests de inteligencia aumentaron en los niños que tomaron lecciones de teclado o canto. En otro estudio, chicos de entre seis y quince años que tomaron lecciones de música obtuvieron valores más altos en tests de memoria verbal que un grupo control de estudiantes sin entrenamiento musical.

 

MÚSICA Y VIOLENCIA

En un estudio con estudiantes universitarios, los participantes escucharon siete canciones que tenían letras violentas, mientras que un grupo control escuchó siete canciones del mismo artista pero sin letras violentas. Después de eso, cuando se les pidió clasificar palabras como violentas y no violentas, aquellos que habían escuchado letras violentas fueron más propensos a atribuirle significados violentos a palabras como “roca” y “palo”. La Sociedad Psicológica Americana también publicó un reporte estableciendo que las investigaciones han probado definitivamente la relación entre la violencia juvenil y la violencia en los medios, incluida la música.

 

MUSICOTERAPIA Y AUTISMO

La musicoterapia es de particular ayuda para estudiantes autistas que tienen dificultades para interactuar con sus compañeros de clase y profesores, volviéndose agitados en ambientes ruidosos y cambiantes. Los estudiantes autistas responden muy bien a la musicoterapia, la que puede utilizarse para ayudarles a mantener la calma bajo estrés y socializar de manera más efectiva, además de esto, muchos niños autistas tienen habilidades musicales espectaculares.

 

MÚSICA Y REDUCCIÓN DEL DOLOR

Investigadores han descubierto que algunos pacientes que escuchaban arpa, piano, sintetizador, orquesta o jazz lento experimentaron menos dolor post-quirúrgico que aquellos que no.

 

EL CEREBRO RESPONDE DE FORMA AUTOMÁTICA

Cuando las ondas de la música penetran en nuestros oídos, automáticamente el cerebro responde dependiendo del sonido. Si es movido todos hemos experimentado esa sensación de necesidad de mover el cuerpo, de adaptar los movimientos al ritmo que oímos. Nos activamos y aumenta el ánimo.Igual pasa con la música relajante, clásica. Entra en nuestros oídos y el cerebro experimenta paz, relajación, sedación, desactivación, siempre y cuando seamos capaces de centrarnos exclusivamente en lo que estamos escuchando.

Diferentes estudios realizados en el Massachusetts General Hospital y en diversos Hospitales de Hong Kong, nos dicen que las personas que habían escuchado música diariamente unos 20 o 30 minutos, tenían la tensión más baja, comparada con los que no escuchaban música.

Los latidos del corazón se sincronizan al ritmo de la música, está demostrado que con unas ondas rápidas el corazón se acelera y ante un ritmo lento, el corazón disminuye sus latidos.

Con la música triste de mensajes dramáticos, el cerebro puede experimentar, tristeza, frustración, desánimo, apatía, melancolía, etc… todo depende de las experiencias que hayamos tenido o estemos teniendo, ya que, solemos vincular lo personal con lo que estamos escuchando y a partir de ahí se producirá una respuesta u otra.

No siempre es negativo escuchar canciones tristes, a veces sirven como aprendizaje o como despedida, bien usadas sirven para cerrar puertas y darse cuenta de los errores cometidos.Si las malas experiencias que hayamos tenido están superadas, no harán daño, se podrá escuchar este tipo de canciones como una lección aprendida, como un canto a lo que sucedió. Si se hace con moderación y aceptación no siempre tiene por qué ser negativo.

Por último recordar que no sólo la música produce efectos muy positivos en las personas, si además cantamos, estaremos aumentando doblemente los buenos efectos.

 

0 Comments

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>